Mientras los conservadores británicos se pelean por ser líderes del partido y suceder a Cameron como primer ministro, y mientras los laboristas se empeñan en desagrarse en una lucha interna por desprenderse de su actual líder y nombrar a uno nuevo, todas las miradas se posan sobre Mark Carney, el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE).
El señor Carney ha sido muy criticado por involucrarse en la campaña a favor del Bremain al advertir sobre los posibles riesgos económicos de votar por la salida. Algunos le criticaron por que abandonó la tradicional neutralidad política de la institución y pidieron su cabeza.
Carney aseguró después de la votación que la economía británica es una de las más flexibles del mundo y se beneficia de una gran reserva de capital humano, infraestructura de primer orden mundial y del estado de derecho. La salida de la UE no disminuirá estos poderes.
El sistema financiero es más fuerte que en 2008 y la caida de los activos financieros británicos se ha suavizado en los últimos tiempos. Pero según él, nadie debería subestimar el impacto del brexit.
Nadie sabe a ciencia cierta cuan seria será la caída de la economía británica, pero el BoE se está preparando para afrontar un serio decenso en el crecimiento de la demanda. El gobernador les metió prisa a los líderes conservadores para que formulen una estrategia para tener unas buenas relaciones comerciales con la UE y el resto del mundo y para acordar cuanto antes acuerdos comerciales, estudiar la apertura a la inmigración, asegurar la continuidad de los flujos de capitales y confirmar el marco regulatorio adecuado para el sistema regulatorio británico. Cuanto más se retrase la Gran Bretaña en adoptar una estrategia como esta más difícil serán sus circunstancias económicas.
La estrategia que se espera del BoE es una política monetaria más laxa. La institución proporcionará préstamos a los bancos para asegurar que no se quedaran sin dinero. Las tasas de interés de los préstamos que la entidad proporcionará a los bancos también serán más bajas. En resumen, seguir con la misma política monetaria pero ampliándola un poco (o un mucho) más, según como se presenten las circunstancias. En definitiva se trata de evitar que los bancos disminuan sus préstamos al sector privado.
La maquinaria del BoE no "cierra por vacaciones". En agosto el BoE realizará el primer informe de previsiones post-brexit.
Por último, Mr. Carney afirmó que es vital que el público le crea. A mi entender esto significa que si la situación empeora, la economía privada (hogares y empresas) deberán solicitar préstamos a sus bancos. Es decir si los bancos privado, animados y respaldados por el BoE, ofrecen más préstamos a sus clientes pero si la oferta cae en saco roto, no se concretará esa mayor oferta de préstamos en préstamos reales y efectivos.
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