El 75% de los jóvenes de entre 18 y 35 años que votaron lo hicieron por permanecer en la UE, pero solo votaron el 36% de los jóvenes de esa edad.
La campaña por el brexit tuvo mucho de xenofobia y racismo y poco de racionalidad. La gente en su mayoría votó con las tripas en vez de con la cabeza.
El resultado ha sido muy raro: no solo las encuestas fallaron y ganó la salida (¡quién aparte de Cameron se atreve a convocar un referéndum para perderlo!), sino que además la propia política empieza a ser un factor de inestabilidad que puede acabar afectando a la economía tanto como el propio brexit.
De momento los dos partidos principales, el laborista y el conservador están divididos por el reemplazo de sus liderazgos. Ante esta situación inestable, muchos propugnan permanecer en la UE. ¿Hay vuelta atrás?
Todos, absolutamente todos los partidos y líderes políticos, creían y afirmaban que la UE no osaría dejar a la quinta mayor economía mundial y la segunda de la UE totalmente fuera de la UE. Todos creían que habrían pactos y acuerdos económicos que permitirían a Gran Bretaña tener una relación con la UE similar a la de Noruega, una relación privilegiada pero desde fuera de la UE. Nadie esperaba que los líderes políticos de la UE mostraran una uniformidad total y sin fisuras con respecto al asunto. Con mucha frivolidad Nigel Farage, líder del partido xenófobo UKIP) y Boris Johnson, exalcalde de Londres y miembro del partido conservador optaron por el brexit. De momento no se sabe muy bien cual es la causa por la que Johnson ha renunciado a sustituir a David Cameron, pero puede estar relacionada con una posible bajada de su popularidad a causa de su postura por el brexit.
El Reino Unido siempre ha estado con un pie fuera y otro dentro de la UE: Margaret Tatcher negoció lo que se denominó el cheque británico y ganó. Cuando se planteó la libertad de movimientos de personas, GB consiguió retener el poder de prohibir la entrada a los ciudadanos de fuera de la UE, pero ahora, ante la llegada de inmigrantes españoles, portugueses, polacos y griegos, también quieren limitar la entrada de ciudadanos de la UE, lo cual no está dentro de sus posibilidades si permanece en la UE.
En definitiva los líderes británicos partidarios del brexit no creían que la situación fuera tan brutal para ellos como ahora lo plantea la UE: o todo o nada; no hay términos intermedios.
Probablemente si se repitiera el referéndum con la información que ahora se conoce ganaría el remain. Ahora se sabe que los perjucios económicos del brexit, ante esta disyuntiva, son mayores que los posibles teóricos beneficios. En definitiva, los británicos, engañados por los líderes políticos del brexit, han votado a favor de hacerse daño económicamente, lo cual parece una actitud masoquista.
Hay muchos británicos que quieren repetir el referéndum; exactamente ahora más de 4 millones. Esta petición reclama un referéndum en el que la participación supere el 75% y la opción de dejar la UE supere el 60% de los votos.
Ya empieza a calar la idea de que la mera repetición del referéndum no es una opción buena, que hay que votar pero en unas elecciones al parlamento en la que los distintos candidatos se muestren claramente sus preferencias sobre el tema.
Otra opción sería negociar con Bruselas y acordar un pacto de salida y entonces convocar a un nuevo referéndum en el que habrían tres opciones:
- convalidar las negociaciones;
- volver a la situación actual;
- o no aceptar las negociaciones y empezar unas nuevas desde cero.
También se podría replantear un nuevo referéndum después de unas elecciones generales, que no están previstas antes de 2020, lo que implicaría adelantar las elecciones. Pero esta opción está muy lejana. Ya veremos que opina el nuevo gobierno que asuma en octubre.
CUANTO MÁS TARDE, MEJOR
Otra opción es retrasar la salida cuanto más mejor. Los analistas creen que la mejor manera de revertir es dilatar la invocación del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Cameron hizo bien en retrasar su dimisión hasta octubre (en ese mes se celebra un congreso del Partido Conservador), el nuevo Primer (o la Primera) Ministro (a) debe después invocar o no el artículo 50.
En cualquier caso, el futuro parece que aún no está definido del todo y podrían pasar muchas cosas.